El trastero del corazón

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El trastero del corazón

 

 

          Contenido:

          Aperturas:

 

 

Apertura I

 

 

Vacío

 

 

 

El vacío es mirar, una vez perdida la ilusión,

 Por los rincones, el auge del desorden,

Cómo el polvo va ocultando el fondo,

Ácaros del sueño, libros inacabados, notas,

Difuminado el ímpetu impulsor de ayer..

 

El vacío se aloja en el corazón desierto,

Aviva la llama de lo abominable y traduce

Lenguajes oníricos: quejas localizadas y hondas,

Deseos ocupando el sitio destinados a no serlo,

Imágenes muy vivas:

 

Verme desnudo

Y ya sin la costra del pasado a cuestas,

Liberado del peso de los chantajes:

Siendo simple admirador de lo que admiro.

 

Ahora que conozco la sombra del vacío,

Me apresuro con mi hacha de luz, aún,

A socorrer los interiores oscuros de mi ser,

Haciendo añicos los marcos

Para que no me pongan ventanas en los ojos,

A descomponer  la inercia habituada,

Y a pernoctar de nuevo, aunque esté solo,

Bajo un cielo nítido que restaura la mente.

 

 

Apertura II

Síntoma

 

 

Se han ido los largos días de la negación,

Los angostos pasillos de la impaciencia,

Los cajones vacíos de recuerdos inservibles,

Las manos que estrangulaban la ansiedad.

 

Y con ellas, el rechazo que no justificaba

La pobre angustia.

El rapto lento de mi alma

Hacia los fondos pantanosos

De la locura tan débil...

Y los amigos sin alma... se han ido

 

Y en su lugar se instaura

La luz ansiada en trazos y  sueños,

La pulsión viva de lo definido... al fin,

La inmensa llanura de serenidad creciente.

El sorbo dulce de un beso esperado sin tristeza.

 

La inagotable sensación de haber nacido dentro,

Despierto el ángel que detenido se iba muriendo,

Ahora cobra vida y recupera el aire,

Alojándose y cómplice entre mi sangre,

Adhiriéndose cual horma a mi corazón.

 

 

Apertura III

Esquema de un rapto

 

 

Vigilante la mirada se esparce,

Repasa el material disponible...

Cómo no emanan lúcidas ideas

En desestimados momentos.

 

Cómo se impone la pereza

Y desfigura el carácter.

Senilidad combate a la energía

Y descienden del cielo

Las grandes paréntesis.

Cerrando la equis de la pasividad,

Repitiéndose infinita,

Cuando la inocencia aún procura

El salvavidas...

 

 

Apertura IV

Rapto del alma (Baudelaire)

 

 

 

Son los segundos.

El frío de las paredes.

Acuarela pálida de la memoria.

Son inaudible del pasado,

Que graba la piel

Y disipa el alma.

Son las paredes

El frío en la piel

Memoria  monocroma del recuerdo

Que cuartea la visión

Y  absorbe el alma.

 

 

 

Apertura V

 

 

Un vaso de plástico rueda

Arrastrado por el viento

En la calle ancha y solitaria...,

Como esta ilusión sin nombre.

Los tamarindos del paseo

Mecen sus ramas ya secas

 

Cómplices de tanta miradas.

Y besos robados

en los bancos vacíos de la plaza.

El abuelo que cruza cabizbajo,

deteniéndose ahora,

con grisáceo mar de fondo;

y el corazón sediento,

niño siempre,

preparándose para el ocaso

que le aguarda.

 

 

Apertura VI

 

 

En el fondo creo en Dios,

En la bondad del silencio.

Hay piedras que lloran y confiesan,

Un  amigo desconocido que sueña,

Una porción de aire que nos pertenece.

¿ Qué prisa nos mueve a negar el infinito?

¿Qué evidencia nos mantiene impasibles?

¿Qué aire nos empuja sin detenernos?

En el fondo creo en Dios

Por la evidencia del silencio.

 

 

Apertura VII

 

 

¿En el fondo creo en Dios

O en la bondad del silencio?

No hay  solo una respuesta.

Hay piedras que lloran

Y no expresan su dolor,

Un amigo desconocido aun

Que me sueña,

Un lago de secretos

 

 

 

Apertura VIII

 

 

La verdad esconde secretos

En el trastero del corazón.

El pozo de tiniebla sofocante,

El moho que asciende a la mirada.

Las desdichas propias y ajenas,

Que corroen con el tiempo,

El mal que existe entre la belleza,

El sufrimiento callado,

Y los placeres cotidianos.

Y aun con miedo se mantiene

La ventana tímidamente abierta...

 

 

Apertura IX

 

 

La verdad es una cuartilla

Escrita en silencio,

Inmerso en ella, absorto,

Abandonado ese momento de todos.

En este tránsito de vidas,

En esta vía delimitada

E incrédulamente humana.

Donde se goza y se jacta

Cuando se ignora el resto

Y quien anda confundido

Se hunde para siempre

En las ciénagas inmundas del desprecio.

El odio común.

Y el laberinto mental.

 

12/11/2011 12:44 Fran Ignacio Mendoza #. sin tema

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