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Amaste mi ropa en el suelo

y encendiste una especie de cigarro

del cual despedías bocanadas de escarcha.

Escenas visionadas a destiempo,

invasoras de la paz que nos protege.

Mi cuerpo era la nave que el mar ondulaba

entre las olas  y  el cuaderno de bitácora.

 

Dejaste tu caligrafía aguada…

 

De "El lenguaje onírico"- El lenguaje interior-

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