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A veces una breve amistad aceptada de alguien que no conoces, termina convirtiéndose en una pesadilla, hasta el punto de poder compararse con una agresión verbal. Ha habido cosas que he pasado por alto, pero llegar a ser acusado de mentir por unas supuestas amistades, cuando no conoces a las suyas, un galimatías en estado puro y duro. A lo que no doy crédito, pero cedo y vuelve al ataque con ese tema, que me parece totalmente ridículo: ¿a quién le importa si no tengo o no  sus mismas amistades? ¿Es eso un grave problema? No veo coherencia.

Y para rematar, te piden fotos personales, desnudo. Así, de golpe y sin venir cuento, solo por  haber mantenido dos breves charlas apenas, por el messenger de Facebook. Cuando al poeta famoso se le dice que no, que se está equivocando de tipo de persona y que además, no tiene ni sentido a lo que ha derivado su interés. No contesta nada, simplemente te bloquea. Sin disculpas. Esa es la educación y el trato que algunas personas escudándose en la virtualidad y la distancia te ofrecen como una bofetada. Una agresión a la que todos estamos expuestos. Aunque provenga de un premio Loewe. Alucinante. Simplemente eso. 

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