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Estuve viviendo el año pasado unos meses en Cáceres y la verdad, es una ciudad  maravillosa y mágica en su parte monumental y da  una paz y energía propia de la piedra y la historia, pero...ahí viene el pero, que no tiene vida ni variedad de ambientes, ni oportunidades para ocio. Es como un decorado casi deshabitado y sobre todo después de las 5 de la tarde  . Es un poco como Mérida, con la diferencia de que ésta última es un pueblo que ha crecido desestructurado, que puede sobrevivir gracias a las ruinas y por ser capital administrativa, porque de capital, no tiene nada. Pero es otra ¿ciudad? sin vida  y sin esencia ciudadana, cuyo único interés, no es otro que la gran herencia romana. La única que crece y no tiene turismo es Badajoz, llamada la fea, pero que ahora, poco a poco, se  nos va poniendo atractiva dentro de su decadencia y gracias a los trozos recuperados del barrio de la Plaza Alta. Y lo cierto, es que vida sí que tiene, hay  comercio, gente y movimiento. Sin embargo, Cáceres carece de estilo de ciudad, todo está alrededor del casco antiguo y los negocios, casi exclusivamente para los turistas que la visitan de paso.

Las claves de que todas estas ciudades -sumemos también a Plasencia- estén cojas o mancas, son las vías de comunicación. No hay trenes ni buenas alternativas, ni una autovía que una las dos ciudades más importantes, ni siquiera el aeropuerto sirve de mucho. Siendo encima uno de los más caros del Estado y con escalas casi siempre.

Extremadura, no solo Cáceres, necesita dinamización y comunicaciones efectivas. Solo así saldría del bache que la mantiene  acotada y aislada del resto del ¿estado? Estado que nos ningunea.

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