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Por lo que se refiere a la conducta moral hacia nuestros semejantes y hacia nosotros mismos, toda la grandeza y profundidad de los valores inherentes a la persona como ser espiritual solo puede ser revelada a quien es reverente.

DIETRICH y ALICE VON HILDEBRAND.

 

La educación de las bestias me sorprende.

La educación de los últimos niños no motiva.

La educación de los campos nos agrada.

La ecuación del sistema me detiene.

Me dispara. Me desviste. Me usurpa.

La verdad de los últimos años no importa nada.

Los cementerios desaparecidos aumentan.

Los ataúdes secretos se petrifican.

Las escuelas no enseñan materia alguna.

Los mataderos son las futuras casas.

Los gusanos educan a sus compañeros

La eclosión de la naturaleza me pasma.

Los charcos de la calle sospechan de nosotros.

La calle se oculta en las fachadas, temerosa.

Los pueblos están vacíos y mudos.

Las nubes nos saludan cada mañana.

Los astros no caben en tu cuaderno.

Las balas van directas a los inocentes.

Las familias se turban en el desconcierto.

El desastre aumenta en cada telediario.

La información no nos afecta, ni los muertos.

Los muertos descansan en paz, lejos de esta especie.

La soledad de la alcoba es un misterio.

El misterio de los tendidos eléctricos paraliza.

La parálisis suspende todo discurso.

El discurso es una mera representación de lo absurdo.

La vida no es la que nos traiciona.

La Sombra de los otros es la amenaza irreverente.

… La educación de las bestias es más humana.

 

 

 

 

Autor:Fran Ignacio Mendoza

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