Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2018.

20180112112327-cubierta-preliminar-copia-2-.jpg

 5

 

Interferencias bidireccionales

nos hostigan

siempre análogas y exactas.

No alteran el dial.

 

Resultados de meras vivencias

sumas de carestías

exiguas debilidades…

Sexos enardecidos

en oscuras antesalas

de inicuos incorpóreos

de tenues ambigüedades

que nos responsabilizan

o nos dan uniformidad.

 

Secuelas de intenciones

malogradas y extirpadas

términos en desuso

recluidos sin elección

en los cuartos sin tiro.

Cada vez más oprimidos.

 

Todo está confabulado

miente quien jura no mentir

se escurre quien promete dedicación

respuestas hostiles

hostias en contraste

y regularidad sutil.

 

Mercado de vísceras

y organismos caducos

suplantados por la mafia.

Arsenal de estratagemas

y resoluciones ocultas

a la ciudadanía.

 

Respuestas bidireccionales

evitando ejercitar ceses

privaciones

jubileos

desempeños incompatibles.

 

Cuando en el eje capital

el ansia ocupa el primer puesto.

El ansia de poder.

El poder es el infierno aquí y ahora.

 

No hay que hacer tantos promedios.


11

 

Demos la vuelta a la cuestión

yo soy el diestro que mata insistencias

la impronta de inquietud de un hasta luego

a ras de la misericordia

y de los extractos mal impresos.

El hurgador de la letra pequeña.

 

Demos la cara A al argumento

el severo punto de vista

a los anquilosados en sus teorías

suplantemos el reparto

agujero de ratas

inscrito en los estamentos

parnaso de idiotas

en un patio de butacas vacantes.

Cuatro siglas pixeladas

paralizan la dignidad

y atrasan pagas.

Demos la vuelta a las reflexiones

verifiquemos al detalle

cada sílaba expuesta.

Y no juguemos a ser autosuficientes.

Seamos prudentes y empáticos.

 

Diseccionemos la cara B:

En ella están los posibles fallos

el desajuste inicial

la operación sin contraste

el resumen de todo el deterioro

injustificable y residual;

las maneras y los desplantes

el orden principal y la imposición

la infinita sensación de no ser íntegro

la  experiencia resultante

bajo este control intensivo

la desorientación entre iguales.

 

Disección a la cara B.

 

14

 

Desaguas interiores

y retiras las migas de la mesa.

Vemos lo extraído

sin sorpresa ni turbación.

 

Tenemos la flema vivida

y la vacilación que evacúa

buenas pretensiones.

Desenvolturas pasadas…

 

Achicas la esperanza

y canalizas su corriente

para futuros ajenos

que socorran al aire…

 

Orígenes nuevos

que den golpe de efecto

revelen la caricatura social

con el espasmo de los acusados…

 

Franqueas interiores

y cierras los ojos a la ventisca.



Etiquetas: , , ,

20180112113530-11-ritos-panicos.jpg

20

 

Somos la perla virgen

el género neutro

lo opuesto

el desván de los perfumes

la osamenta de los héroes

la madreselva sólida

el oro

el incienso

la pulpa

la mesura en la caricia

la semilla que germina

el calor que nos rodea.

Lo sabes y entras,

lo sé y atranco.


29

 

Pan nos ha unido

nos ha clavado el deseo

desde los ojos a la médula…

Nos ha encadenado

a besos y caricias.

Ha bendecido

este atávico nudo

como los dioses hacen

con filtros y laureles

alojando en nuestro pecho

el origen, la esencia…

el néctar de tus labios

y la pasión de la omnipresencia.

 

Tú,

clave que sólo yo

descifro incluso a tientas.

Magnitud que no tiene apariencia

pero sí la solidez

sí, la textura,

el tamaño preciso

la espesura almidonada

y el socaire de los lémures…

 

En los bosques de nuestra mente

Pan preparó el refugio.

 

36

 

Acometidas pasadas,

vientos huracanados

que nos llevaron lejos.

Ofrendas sin remite

que no llegaron a destino

con el arrebato último

de la sed nunca aplacada.

 

Vamos a hacer

como si nada hubiera ocurrido

acuéstate,

descansa en mis brazos.

Hera encomendó a Ares

funciones y empresas lejanas

para darnos tiempo y resguardo.

 

Pan demuestra que el amor

no es para simples mortales

y nos ha invadido de libertad

para formar parte de su séquito.

De amantes reconocidos en comitiva

por faunos, centauros y unicornios

silfos, ondinas y ménades,

de fieles amantes que vivimos

que aprendemos a aceptar

nuestra misión.


Etiquetas: ,

20180112100608-7-el-exilio-voluntario.jpg

PENULTIMA HORA

 

Anoche, rescatándome de los escombros vividos,

las horas se hacían cadentes y sin luz.

Juzgado por un tribunal sin rostros,

en las vigas del techo…

 

Anduve de arriba abajo, revolviéndolo todo,

buscando entre mis cosas una paz extinguida;

mi cuerpo era una maleta pesada

y las tortugas se habían convertido en mis pies.

 

Las horas se hacían cascote en la mente.

 

Anoche, aún me sentía con fuerzas,

a pesar del inmenso rompecabezas

que ocupa mi vida desde siempre.

 

En los salones abandonados

y en la nota de equilibrio olvidada

en un pupitre, en el que no aprendí nada.

 

Las nubes ahorcadas con los cables,

los ojos rebosantes en un estanque sin caricias.

Las paredes enajenadas implorando el viejo calor.

 

Anoche, bizarro, quise gritar con rabia:

la destrucción es sentir más frío que nunca,

es ver arder el decorado…

 

Me froté los ojos con ambas manos,

resignado contra el marco de la puerta.

El hombro entumecido cuando despuntó el sol.

Y en la suma de la noche con el día nuevo,

las horas se hacían un flamante colador.

 

 

LAS HORAS MUERTAS

 

 

Así las horas han muerto,

echando cerrojos a la luz.

Te he esperado una vida,

delfín, o sólo pompa cálida,

en las horas de cemento

que separa los días,

con ansia, en punto, a esta hora.

 

Te he esperado sin acabar de llegar,

como se espera un beso en la mañana,

un latido al lado al fin,

una mueca feliz que rebase

 al monstruo del mundo.

Sin acabar de llegar,

las horas muertas esperando,

las horas de hastío a mi alrededor.

 

Así, mi sonrisa

 se ha dibujado un instante,

y las horas se morían

 en el jardín esta tarde,

de vuelta a un silencio

 que provenía de los muebles,

y la alegría se reclinó

sobre mi hombro, peso ingrávido,

de calor maternal…

Así las horas de miedo,

 hoy han muerto.

 

LO QUE DIRÍA

 

 

Besando mi miedo había ido,

por fiestas y también en tardes,

 solitario.

Miedo de basalto y caliza porosa.

frío acantilado entre tripas

que tienden a almacenar.

Por los callejones angostos

de un pueblo vacío,

 pero besándolo.

 

Te diría que no existe del todo,

pero las horas corroen,

y ese animal que transforma

cortinas en fuegos no está.

Llorando de nada sirve,

entonces mi miedo se robustece,

y nace un silencio perro,

un halo cabe al trastero

de ponzoña y reciclaje.

 

Besando mi silencio te había amado,

derribando tus defensas y columnas,

pero aún así,

las escenas eran demasiado claras,

las voces y las lenguas eran sacos abiertos

donde las culebras te ahogaban.

 

Pero no,

no, yo te diría que las escenas eran claras,

que mi miedo se quejaba,

excesivamente cruel conmigo,

y te diría…,

 sabes bien todo lo que te diría,

pero mi miedo de basalto y caliza porosa,

lo impide muchas veces,

a veces,

cuando te he rozado apenas.

 

Los cachorros de la hiena han crecido,

Y el miedo

va envejeciendo lentamente,

entre mi cuarto y la cocina.

 

Besando mis fatigas he despertado,

el corazón tambaleándose de cansancio,

con mi miedo besándome

 en los labios sin sentirlo…,

por fiestas y también en tardes,

solitario,

mi miedo de basalto y caliza porosa.

Etiquetas: , ,

20180112101225-8-los-colores-vividos-4-.jpg

Color Blanco

 

Blanco, blanco,

más blanco,

diera a los dientes ese resplandor,

cuando en la duda reflejas blanco,

con el olor que tú imaginabas

un día en pleamar...,

blanco de luz que abarca

el brillo del sol en tus ojos,

y no en la sombra de tu ombligo.

 

Concebía blanco el color,

pálido jamás,

o rosa que..., rosa como..., rosa acaso,

que luego no permaneció a tu orilla,

en tus renglones atropellados,

en tu afán de abrazar más

y aun más blanco,

como la espuma reciente en los hombros,

como el peso blanco de la nube azul,

que no será jamás el hato de culpabilidad

que cargamos inocentes.

 

Blanco, blanco,

casi transparente,

en la sien la certeza de la luz blanca,

esa que no cabe confundir,

que no permite escape hacia el abismo.

Blanco el cielo, el mar, la noche,

que destellada en tu memoria se amarillenta,

la imagen decisiva, rotunda y física,

los años escuchados y vencidos,

el puro blanco de la nieve

que no cubrirá la cordillera del corazón.


Las rosas de ayer

 

Somos los despojos de lo que fuimos,

las rosas, huelga iterarlo,

hoy son sangrantes espinas.

Y los besos que ardían imparables,

ya no aceptan las aves del deseo.

 

Hemos caído en el hueco lúgubre

de los desamados perennes.

Ciegos,

atravesamos la cordillera del lamento,

con la venda en los ojos bien apretada.

 

Resignados al olvido y las bodegas húmedas

de inciertos amaneceres.

Atinados por la desdicha y la quiebra,

cuando ya no nos abruman

arduas ilusiones siquiera.

 

Somos el resquicio de lo recién construido,

obra paralizada

donde crecen hierbajos entre cimientos.

Baldío paraje el que se nos lega,

cuando persistir no tiene razón.

 

Desamparados a los días venideros,

con la fría manta que cubre un cuerpo solo.

Y la medianoche de las lámparas encendidas,

buscando entre la sombra el viejo pliegue,

el olor cómplice que no está a tu costado.

 

Somos ya la casa cerrada.

Los muebles cubiertos,

los platos enmohecidos,

las sombras de la sombra

en el valle poblado de memorias.

 

La mirada al frente,

las manos vacías,

el hielo del alma

y el martillo que aplasta el sexo.

Los días imperdonables.

 

Los colores vividos,

el cielo que acosa,

la vela apagada.

La rosa que seca ya

pertenece a nuestro pasado.


Cernuda con violetas

 

Ya sabes que están podridas las lenguas

que a tu persona pretendían desprestigiar,

que el odio homófobo,

en el negro velado de la verdad,

aún hoy cohabita entre nosotros.

 

Pero no sabías que la lira

de tu palabra exacta persiste,

que eres mención inevitable,

guía de universal sonoridad,

que colmas de distorsiones

tu elocuencia; y nos recuerdas

que al ritmo con que se esculpe el amor,

se restauran ruinas.

 

Cernuda con violetas

en el andén de las esperas,

malogradas quimeras que el tiempo permite,

desesperados momentos que no anulan el deseo,

plenitud aletargada en la eternidad que nos une.

Etiquetas: , ,

20180112114828-cam00845.jpg

 

Del amor y la muerte I

 

Vacío el cielo, de lluvias anheladas y prontas luces,

hay un augurio que rige los destinos y pronostica uniones,

hay un agujero, donde como presa ,deseas caer por siempre,

hay el mar entero para pasear como si fuese arena;

 

Pero en la vigencia de todo, el minuto siguiente se hace siglo,

la pared tan blanca, es la transparencia del mensaje, lo callado,

lo que queda entre paréntesis, el perfume derramado,

el amargo atardecer de los que mueren y lo saben.

 

El amor y la muerte se acuestan juntos y se conocen bien,

el olor de ambos a lumbre y ascua, es la sola comprensión,

que hace que se aten entre las mismas sábanas acontecidas.

Y solo así, amamos nuestro muerto.

 

Como el sueño viril que te domina y acosa de sudores

y sientes, que sin esa fuerza nada tendría cabida.

El carbón de la mirada que enciende el puro misterio

y los alambres de sentimientos cruzados.

 

De ansia inevitable.

Pura y doliente.

 

Del amor y la muerte II

 

La rosa que está en tu pecho y palpita, dice...,

enseña un vasto horizonte poblado de deseos verticales.

La rosa, la luz que habita dentro de tu pecho galopa,

y hay un vaso que guarda lágrimas, desengaños, trinos, ternura,

y hay el pozo donde viertes el contenido, luego cuando la muerte...

 

Así, amor mío, nos queda el futuro de las velas

en el amplio salón que divide y separa vidas,

y los que pierden, agradecen el paso en la pérdida,

polo opuesto que gravita en la sien y sostiene ante el desmayo;

 

Jardín devastado que añora primaveras,

que tiene ortigas, plásticos, bufidos, secuelas, rebuznos,

solicitudes, insultos, mocos...,

pero no así el corazón, por más que la anulación insista.

 

No así pasión, que no conoce freno ni debiera...

No así.

Vacío ya de tinieblas, está el aliento que nos sobrecoge

y el color que destila afortunadamente la pureza.

 

Firmamento

 

 

Se acopla la tarde al sosiego perseguido,

la tarde, se asemeja lenta entre júbilo y delicadeza

a otra tarde, en que la lluvia incesante

era el consuelo de tus ojos

y el frío cúmulo de carámbano,

era el frío de la impaciencia e ira que nos albergaba:

triste escozor que escudaba nuestro orgullo.

 

Felizmente impasibles, inmersos en el misterio

de la panacea de nuestra compañía.

Silba,

         entona,

                     mira...

y destruye en este chance la solidez de los desdenes,

que acarrean el tormento ajeno y perlado

 

Mira por amor,

entona piano el silbido sostenido

que genera el descanso,

que regula,

 la calma que ha de tornar a tu mirada.

 

Tenemos el mundo con alas,

para salir despedidos a Utopía,

está el color de la tarde que se acopla a nuestros cuerpos,

hay un rincón para estar y permanecer ignorados,

existe el espíritu cómplice de los muros protectores

y el amor que agiganta la sabiduría (de la locura)

 que solo nosotros experimentamos .    

 


Clausura el alba

 

Vernos por las calles y no hablarnos,

revuelve el tiempo y trae náufragos,

se pudre la hiedra en los andamios

y tachamos de gris el cielo, enmarañados de cólera.

 

Ando lo desandado y amonesto a mi pasión.

Claudico tan temprano, tras una espera sin sillones.

Cabizbajo, te sorprendo pleno de amor callado.

Cruel el volcán enfatiza su ebullición

y nos arrasa el ímpetu que congela la coherencia.

 

Aún estrujado, el corazón se agita,

obcecado en su escasa resistencia, permite

que la noche remita y nos engulla

en la jungla poblada de salvajes intenciones.

 

Pliego y me ofusco en los platos vacíos,

me retiro en santo oficio y degüello,

la sola apariencia de rendición probable.

Me encierro al misterio que corrige el silencio

y me emborracho privado de correspondencia.

 

Vernos por las calles y no hablarnos,

clausura el alba y llueven sapos.

Etiquetas: , , , , , ,

20180112103831-portada-2-.png

Diálogo con sombra

 

- Te he visto.

Cruzando el puente hacia la otra orilla

con el alma volando en tus ojos.

- Te has ido luego.

Así nacen las sospechas

que sólo resucitan imágenes,

con el significado exacto.

Reaparecen los augurios,

violáceos trasatlánticos

regresando del Adriático,

en zigzag sobre relieve geográfico.

Mostrando tu petición primitiva.

Ahora por el túnel de equipajes,

éxodo masivo de la alegría para mañana.

Grúa con pies de pato

levanta moles pétreas,

pilares que abarcan soledades

hace ya un sueño de caos.

La laguna tuerta de nudistas

acoge mi cemento-abdomen húmedo

y caliente de rosales,

de alquimistas flemáticos suicidas

desaparecidos en novelas.

  Te vi.

Te fuiste luego.

 

Otro diálogo 

 

I (La espera)

Dice:

Alguien remueve mis notas.

¿Los capitanes del averno?

Los dictados, no,

la locura, sé que no.

Pásame el azúcar y tiembla,

porque pienso herirte con mi espada.

 

II (El retorno)

 

La ansiedad calmada por la química,

ahuyenta el pesar y la flema;

larva creciente en el río de tu sangre,

loba furiosa por vengar los agravios.

-Puerto de la Mora- Granada-

Lavaba en el reflejo de la tarde

los finos paños y las túnicas moradas

de la penitencia bien enjuagada.

El olor a almizcle se esparcía

por el monte y el agua que santifica

y se esparcía entre destellos áureos

de la luz del sol entre los árboles

y se posaba en “La fuente de los enamorados”.

 

III (El romance)

 

Por tu perdón,

cuánta sangre correría,

por otra noche

acariciando tu cuerpo sin sueño,

cuánta sangre vertería.

Eres mi latido, mi sueño bermejo;

azufre divino que tus ojos me lloviese,

gustoso bebería,

me zambulliría en el cuenco del silencio

e insomne, guiado a gruta satánica,

al secreto pozo de tus dragones carniceros,

al saliente y al abismo arcano,

al terreno pantanoso

o a la lúgubre grieta negra

donde habita sin duda, la humillación.

Solo y errante,

al regazo de tu sombra iría.


IV (La espera)

 

Oye:

Alguien araña mis paredes.

¿Las águilas del imperio?

La descarga no.

Lo perentorio sé que no.

Descálzame y tiéndete junto a mí

porque estoy herido.


Augurios de Ángeles

 

Rastros husmeados y santos estigmas,

trompetas celestiales, anchos corredores,

lagos públicos de Babilonia,

cármenes orados y jardines maltrechos,

furtivas e insinuantes ondas de suplicios,

gélidos nocturnos arrozales

y la palabra siempre virgen.

Ronda de bandoleros y sombras gigantes,

mantones en el ruedo y desazones,

amante en el tendido de viril estocada,

carne frutal de solsticio y arena;

corpulenta ama loba que aúlla en el coso.

Renegado semen vertido y sangre

espesa corriente sobre el pecho dolido,

y los ademanes últimos del sufrimiento.

Redimirnos a los toscos y lugareños,

a una Arcadia de quimera y de lunático

temple ante la muerte desvestido.

Rendición que no es perfidia ante los corceles,

hombre en clamor de combate oculto entre dunas,

delirio terrenal cabe a la ternura,

donde los ángeles bogan

y los demonios anfibios

nos regalan valor y antorchas.

Rosas y las palabras terrenas.

Rosas.


Etiquetas: , ,

Opus XXI -muestra-

Publicado: 12/01/2018 10:46 por Fran Ignacio Mendoza en Blog de Poesía
20180112104553-3-opus-xxi.jpg

 

déjame escanearte

 

 

Déjame escribirte,

aleccionarte en la materia que me honra,

volar alrededor del humo exhalado

de tus labios, presintiéndome.

Déjame someterte a la tortura de mi falo,

adormecerte, humedeciéndose la noche entera.

Quiebra la espalda, agoniza la espera,

impulsa, esculpe caricias de mi sombra,

come falanges, átate a mi vello...

Duerme sedado mientras los relámpagos

nos busquen.

Déjame escanearte,

empaparte, invadirte,

sucumbir...

 

La flor cerrada

 

Todas las flores que se abren a esta hora,

dispersan su aroma con la luz del ocaso.

...Todas las flores desaparecidas,

son evocaciones y memorias

que tarde o siempre cargamos

sobre los hombros.

Horas, momentos claves, proyectos fallidos,

sueños vividos bajo fechas que tenían otro color.

...Hoy, donde la luz no llega duele más

la flor cerrada: y cerramos los ojos,

donde el vacío se enclaustra

el último aliento queda...,

espanto al que no me acostumbro:

cerrada noche de la desolación.

a A.V.


   Atrofia

 

Atrofia es la ausencia de ternura,

Es destrucción que avía el destino,

Consejos inútiles e informalidad

Que infectan cualquier asunto,

Desconocimiento en suma

Del sentir ajeno.


Etiquetas: ,

Todas las herramientas

Publicado: 12/01/2018 10:53 por Fran Ignacio Mendoza en Blog de Poesía
20180112105250-4-herramientas-y-otras-luces-distantes.jpg

Poesía de perros

 

La poesía ladra en los parques,

Palabras dormidas en los salones,

Fieles como perros, husmean todo rastro.

Acosan todo corazón sin tregua,

No dejándole un respiro.

 

Jadean en la tarde oculta ante el despecho,

Atacan  por la espalda y esposan la sonrisa.

 

Yo no tengo la culpa del odio sembrado,

Fértil semilla que se propaga en las ciudades,

Sermón olvidado que marca editoriales,

Disolución instantánea de la razón,

Con pocas razones.

 

El verso se vomita en los parques húmedos...

Renglones de aire que el aire aspira.

Masacradas ilusiones que pierden brillo,

Ante la fría mirada occidental,

Acostumbrada a las masacres.

 

 

Aún

 

¿Has visto cómo oscurece de pronto?

Seguro que has sentido como yo

Vapuleada la conciencia ante los imprevistos,

Testigo mudo ante la frialdad expectante,

Residuo orgánico que la moral elimina.

Pérdidas injustificadas,

Desaires desafortunados...

 

Pero hay sol,

 Hay aire...

Aún.

 

Cada año es una línea menos para el fin,

Una línea discontinua que no alcanza su máximo,

Otra vuelta de tuerca  para abrirnos los ojos una vez más.

En tanto el autoengaño persiste en sus tretas,

Es quizás descongestionante

 Ante la incertidumbre,

Es quizás, es quizás...

 

Pero hay tierra,

 Hay agua...

Aún.

 


Herramienta

 

Soy la copa,

tú escancias el vino.

Tengo la boca seca.

…Me besas.

 

Soy un segundo,

tú eres el tiempo.

Eres el agua,

yo tengo la sed.

 

Yo soy tu sueño,

eres mi almohada,

estás en mi mesa,

yo soy tu herramienta.

 

Tienes la fuerza,

yo pongo el empeño,

me acuesto en tu cuerpo,

eres la manta.

 

Te llevo en el tacto,

me das el calor.

Soy la disonancia,

tú eres acorde.

 

 Eres la  casa,

yo soy interior.

 


Etiquetas: , ,

20180112110348-5-las-palabras-justas.jpg

El ciclo infinito

 

Volveremos a pasar por este cauce,

en este cíclico devenir que nos empuja.

Nos volveremos a mirar con otros ojos,

y otras palabras sonarán con parecida nostalgia,

a otras que un día no atendimos.

 

Nos invadirán dudas superadas,

sufriremos amor

y perdonaremos

al cielo cuando absorbe etéreas miradas,

y al suelo cuando quema en lo certero.

 

Nos volverán a vestir de niño,

nos lavarán la cara con aquella agua fresca,

en la radio sonará la canción olvidada,

que tu madre entonaba en la cocina.

 

Y en el pozo cerrado, el corazón

retumbará como la piedra,

que dividirá y esparcirá el agua,

hasta concentrarse en una onda cíclica.

 

Entonces te volveré a sonreír…

 

Pequeñas Grandes Decepciones

 

Lo sabes desde el primer día,

pero das un margen a la esperanza,

cuando te sorprende una pequeña decepción,

siempre viene acompañada de otras semejantes.

 

No sabemos lo que piensan de nosotros realmente,

yo no sé lo que pensar de mí, pensando así…,

Pero transcurro, me prodigo

intentando no presuponer por defecto.

 

Preámbulo sin luz

 

Cierras los ojos y ves,

Abres las manos y das.

Etiquetas: , ,

20180112111043-5-las-palabras-justas.jpg

Palabra Clave

  

El fin de la búsqueda es el amor.

Palabra clave para invadir

este terreno poblado de horror,

desesperanza y aglutinación.

 

Las guerras no tendrían lugar,

si en vez de armas,

cargásemos almas,

si en vez de metralla, disparásemos calor,

 

Si en vez de desolación,

 instaurásemos otra mirada…

Otra vuelta de tuerca a la realidad.

Otra vuelta de tuerca a la realidad.

 

Forzar la rosca para recuperar la unión,

destapar los oídos para escuchar el silencio,

abandonar las redes que apresan todo impulso.

y bombear el motor de los orígenes.

 

Motor de Origen

 

Reside entre nosotros,

despertándonos a deshoras,

en forma de sueño, idea inconsciente,

o deseo desvirtuado.

 

Cohabita en los infiernos interiores,

resurge en situaciones adversas,

nos protege del peligro,

y nunca promete fidelidad.

 

Es la palabra que no llega,

el pensamiento desvalido,

la torpe insinuación en la carencia,

y el desparpajo en la frivolidad.

 

Es el motor de origen,

que bombea en muestro núcleo,

prostituido por la vida,

que fue adquiriendo sombra de fantasma.

 

Es la palabra paz sin contenido,

es el perdón deshonroso

que anula lo humano y lo poco digno.

La lágrima espesa.

 

La corriente imparable

de acumulación masiva,

de estereotipadas muecas,

desorden mental y vacunación inexistente.

 

Vive con nosotros

y nos aguanta,

se nutre de nosotros

hasta que su propulsión falle.

 

Palabra sonora

 

Se oye a lo lejos…

como el canto desconocido y elemental,

se va acercando con su estribillo enrevesado.

Lo empezamos a tararear entre labios…,

es la palabra más sonora del universo,

la palabra que abre puertas,

echa cortinas y te salva del peligro exterior.

Dentro de ti la palabra se reconforta,

encuentra abrigo y mediador

para deponer el sentido en tu voz.

Para traducir la belleza,

presente en cada hora…

 

Palabra segura, palabra de sueño

que el nómada va exhalando,

que los mendigos un día tuvieron,

que los perros persiguen por caminos

donde no hay vereda ni huella anterior

de antiguos caminantes.

Palabra sola en la niebla,

sola en la noche ya anciana,

opaca  tras las dudas terrenas.

Frente a las deudas del alma.

Silente y sonora

como la gota en el estanque.

 

 

 

Etiquetas: , ,

20180112111755-9-received-1376167559089711.jpeg

El adagio cotidiano

 

Al compás de un adagio

que colma la sala,

irrumpen los entresijos

que los objetos susurran.

 

Los arcones y las vasijas

preservan aromas de tiempos rebasados,

adormecen a la hora de la siesta

y  la cortina verde que filtra la luz.

 

Cerca de las sombras

hay nostalgias empacadas

que reducen las tensiones

y nos profesan fidelidad.

 

Me acecha la mañana,

la tarde y la noche

plenas de paz y júbilo

o de inefable simplicidad.

 

Al compás de un adagio

que colma la sala,

irrumpen los entresijos

que los objetos susurran.

 

Pone vallas el silencio,

desbloquea ante dilemas

y consolida consciente

la placidez recobrada.

 

(“Adagio for strings, op.11” de Samuel Barber)

 

El sabor de la frambuesa

 

Tu lengua otorga a la mía

el sabor agridulce de la frambuesa

y los cielos tutelan

las miradas que socorren

nuestros goces.

 

Las rémoras pasadas

no acuden a salvaguardar

del hielo propagativo

que acomete

y nos rodea.

 

Somos equidistantes

en medio de la nada.

Un soplo inadvertido

que nos justifica

y que consolida el perímetro.

 

I

 

Las rémoras aprendidas

clausuran y nos  mantienen

al amparo de los huracanes

que irrumpen a deshoras

y desisten en su disolución.

 

Su ruptura está pactada.

La placidez bien manifiesta.

 

II

 

La prisa nunca frunce bien

los manteles almidonados

ni las sisas del vestido

que debimos estrenar

cesando todo lo retrospectivo.

 

Los obstáculos vividos

nos exhortan de futuros peligros.

 

III

 

El riesgo fue experimentar tus labios

 y el sabor de la frambuesa.

Los néctares privados

que aplacaran la avidez constante

al saborear el dulce de lo postergado,

los acres besos y el tacto

que nos mantiene cautivos.

 

Una nota en el recibidor lo transcribe.

 

El dolor presente

 

Duele el tiempo

y las sospechas evidenciadas.

Se anticipa un arroyo

de letargo sufrido

que dispusiste no ver…

 

Duele la mesa

que apoya los codos

tanteando dar forma

a un nuevo poema,

un atisbo espontáneo.

 

Duele el tiempo en los cafés

de anónimos vivificando estados,

entre palabreos y confidencias

que advierto desde las aceras,

siempre distante.

 

Duele la sal en los ojos,

la verdad desdoblada

en cuatro frases y fechas

que no sabías ni te imaginabas

burlado.

 

 

Duele el presente

y la indolencia de lo subjetivo,

el desamor preciso

a fuerza de decepciones

y de retiros advenidos.

 

 

 

 

Etiquetas: , ,

20171129120420-img-20171129-115714.jpg

Poemarios y relatos editados e inéditos hasta la fecha.

Poemarios:

Terminal Babilonia/ En aras de un susurro... (Ed. Recerca, 1999)

El trastero del corazón (yoescribo.com y libro de autor (2003 y 2010)

Opus XXI (Bubok.es, 2011)

Las palabras justas/ Pequeñas grandes máximas (Ed. CasaEolo, 2012)

Herramientas y otras luces distantes (Ed.Osiris, 2012) poemario doble junto a Carlos Muñoz.

El exilio voluntario/ Terminal Babilonia -Updated- (Ed. CasaEolo, 2013)

Los colores vividos (Ed. ArtGuerust ,2014)

El lenguaje interior (Ed. Letras Cascabeleras, 2015)

Autopsia de la realidad (Ed.PiEdiciones,2016)

Ritos pánicos (Ed. Letras Cascabeleras, 2017)

Final e inicio (Ed. Tau Editores, 2017)

Cuaderno de bitácora de un replicante  (-cerrado- 2018)

 

Relatos:

Los países profundos (Ed. Recerca-Pruaga, 2000)

Relatos CasaEolo: Asesino en sueños. (Ed. Casa Eolo, 2013.

El banquillo de los acusados, 1998 inédito-

Los años de Gloria. 2007 inédito.

Exitus, 2015 inédito.

Otros y microrrelatos en diversas revistas.


Etiquetas: , ,